Tablero de Esperanza


Anoche tuve un sueño, soñé con un país donde como hermanos un buen día, bailábamos al compás de la reconciliación plena. 

Volé en una nube de optimismo, ahí reinaba el respeto, la armonía no precisaba de techo alguno... La fe era el sol que nos guiaba, aquí aprendíamos a amar y a valorar lo que él nos ofrecía, noble y bendecido país. 

Cabe tener en cuenta que para lograr ese país, debemos trabajar unidos, como hormigas, he allí el quid del asunto, con arrojo, determinación y ayudando todos, lograremos el éxito que significaría evolucionar como pueblo, es el mejor legado que podemos ofrecer a futuras generaciones. 


Dios permita que a través de las palabras que son nuestra pasión, logremos contagiarnos unos a otros, así esperanzaríamos cada vez a más personas y veríamos cristalizado el sueño que anoche tuve.


Itser González